Frente a una inversión de US$ 3MM, surgieron interrogantes clave: ¿cuánto capital realmente se requería?, ¿por qué persistían las tensiones de liquidez pese al crecimiento?, ¿cuál era el verdadero estado financiero del grupo?
Modelamos financieramente el nuevo proyecto, reestimamos el capital de trabajo necesario y realizamos un diagnóstico integral. Definimos metas financieras más realistas y se implementó un sistema de seguimiento para controlar costos y flujos entre compañías.
La empresa logró decisiones de inversión más informadas, alivió restricciones de liquidez y fortaleció su capacidad de control financiero para sostener el crecimiento.
Cuando una empresa crece, también deben crecer sus herramientas de gestión: no se puede escalar sin rediseñar el control financiero.